Soy Pedro Aceptar mi enfermedad del alcoholismo y drogadicción fue muy difícil y sobre todo admitir de debería de estar en un grupo de A.A. para toda la vida. Cuando estaba con mis padres, odié el vino pues mi abuelo se la pasaba ebrio todo el tiempo, yo me avergonzaba de mi familia, hasta del color de piel que me había heredado mi padre. siempre dije que cuando tuviera una familia yo sería diferente, que haría todo lo posible por sacarlos adelante. Crecí con mucho resentimiento con la vida y siempre añoré una familia que me diera amor y protección.


Me casé a los 20 años y a los 27 años empecé a tomar y a drogarme por pura curiosidad, para convivir y ser aceptado por mis amigos. Empecé a tener problemas con mi pareja debido a mis actitudes, reclamos y celos, yo necesitaba que me amara y me comprendiera como yo lo había soñado  y en vez de eso siempre tuve reclamos y desprecios, así empecé a alimentar odio y coraje contra ella y juré que algún día me pagaría todo lo que me hizo.
El alcohol y las drogas me gustaban me daban valor, al grado de olvidarme de mis valores como hombre, como esposo y como padre. El alcohol y las drogas me robaban todas las ilusiones, dignidad y voluntad, hasta llegar a ser un hombre que causaba lástima y vergüenza a su propia familia y a la sociedad. Hice mil promesas a mis hijas de dejar de beber que nunca cumplí, asistía a médicos , brujos, religión, pero nunca dejé de alcoholizarme y drogarme.

Es así como a los 40 años de edad un 16 de octubre del 2007, después de beber y drogarme durante dos meses y medio, durante todos los días, perdiendo mi trabajo por tanta irresponsabilidad , tomé la decisión de internarme en un grupo religioso en la Cd. de Guadalajara, conservándome sobrio durante 18 días, pero nuevamente me atacó la ansiedad , la depresión y el nerviosismo, estaban prohibidos los medicamentos y me escapé buscando ayuda con un neurólogo que meses atrás me había estado atendiendo.

Nuevamente por temor a recaer pedí la ayuda a mis padres, aceptaron de inmediato y me trajeron aquí a la clínica Un Paso Hacia la Recuperación, I.A.P. inicié mi tratamiento voluntariamente. Aquí fue donde me ayudaron a aceptar la derrota al alcohol y a las drogas , reconozco que no fue fácil admitir mi impotencia para aceptarlo pero una vez que me derroté , trabajé cotidianamente contra mi enfermedad, aquí en la clínica encontré muchos obstáculos a la recuperación, muchas veces a la impotencia de mis defectos, en donde existía lo iracundo con mis compañeros y deseos de venganza pero una vez que fué adquiriendo y reforzando el valor de la perseverancia y tolerancia fui encontrando tranquilidad y aceptación de un poder superior  que empezó a abrir mi corazón y mi mente, un camino de esplendor hacia mi tranquilidad, estoy contento con este paso que dí y la forma en la que la clínica me ayudó, yo tenía un consejero, y si necesitaba ayuda psicológica me entrevistaba con los psicólogos, el médico me revisaba y me atendía y me suministraban el medicamento cuando era necesario.

Hay un equipo de trabajo completo y se ve mucha colaboración en equipo, nos tratan con dignidad y respeto. Estoy contento en este paso que dí, ahora me encuentro en la segunda fase del programa de recuperación de esta clínica en la "casa de medio camino"  estoy convencido y he aceptado mi enfermedad para toda la vida y es aquí en medio camino donde me están enseñando a reencontrarme con mi familia y con la sociedad, ha sido muy difícil sanar todas esas heridas que le hice a mi familia pero la literatura que tenemos aquí así como el apoyo psicológico y terapéutico me está enseñando que poco a poco esas cosas malas que viví se irán alejando. Ahora tengo un proyecto de vida y tengo la confianza, fé y esperanza  y pondré todo de mi parte para recuperar a  mi familia.
Medio camino ha sido difícil, el proceso tiene muchos altibajos, estados de ánimo, la enfermedad se manifiesta a flor de piel todos los días, existe intranquilidad e impaciencia de no poder cambiar a toda la gente que está a mi alrededor, aceptar que el que debe cambiar soy yo, que yo soy el enfermo, y que soy el responsable únicamente en controlar mi enfermedad, que debo ser humilde y honesto y darle seguimiento de por vida a mi tratamiento.
Aquí empieza mi verdadera recuperación, necesito reparar daños que quizás me lleve días, meses o años, pero tendré paciencia y mucha voluntad.

Por razones de confidencialidad el nombre del paciente ha sido cambiado
 
 
Junta de Asistencia Privada del Estado de Colima
Un Paso Hacia la Recuperación I.A.P.
Av. Gonzalo de Sandoval No. 1800, Col. Francisco I. Madero CP: 28040
Colima, Colima, México. Tel / Fax: 01 (312) 314-6670
informacion@clinicarecuperacion.com.mx